Mancha de Hierro. Enfermedad de importancia que ataca al cultivo del Café, es causada por un hongo que afecta a la planta en diversas etapas, iniciando desde el vivero. Los daños más graves ocurren en el fruto, pero también afecta a las hojas. Es conocida científicamente como Cercospora coffeicola.

Es un hongo que está diseminado en todas las regiones cafetaleras del Cuba y del mundo. Provoca sus mayores daños en áreas bajas y en cafetales con poca sombra. Los fuertes ataques pueden afectar el proceso de despulpe de los granos al endurecer su exocarpo. Tiene como único hospedante al cafeto.

La penetración del hongo es directa en las hojas más jóvenes, mientras que para que se produzca en hojas más viejas es necesaria la presencia de heridas. El periodo de incubación del hongo está inversamente relacionado con la temperatura. El desarrollo de la enfermedad es favorecido por la alta humedad, temperatura elevada y estrés hídrico después de la floración. Durante el período de sequía, cuando las temperaturas varían entre 18 y 25 °C, el período de incubación tiene una duración de 24 o 25 días. La temperatura óptima para la germinación de los conidios es de 30 a 34 °C.

Origina síntomas tanto en las hojas como en las cerezas de todos los tipos. En las hojas se presentan manchas de color gris o amarillo claro, con bordes carmelita claro u oscuro. Estas manchas pueden tener entre 8 y 14 mm de diámetro, aunque su tamaño y tonalidades varían dependiendo de las variedades y la exposición a la luz. En el borde se advierte un halo algo amarillo y un poco irregular, de 1 a 4 mm. En el centro de las manchas pueden observarse pequeñas puntuaciones de color negro que constituyen las estructuras reproductivas del patógeno.

Es característico que con pocas manchas se produzca la caída prematura de las hojas. También provoca defoliaciones especialmente peligrosas en los semilleros o viveros y en plantaciones jóvenes. En los frutos (cerezas), las lesiones ocurren generalmente a la mitad de su desarrollo. Se inician en la parte expuesta al sol, observándose primero una pequeña depresión sin necrosis aparente, después de algún tiempo se observa la muerte de los tejidos del centro de la mancha hacia fuera, los cuales adquieren una coloración oscura.

En algunos casos aparecen círculos rojos en frutos verdes y una madurez prematura. Las cerezas necrosadas pueden desprenderse de las ramas o permanecer en ellas. Los tejidos enfermos del epicarpio se vuelven secos y duros, haciendo que sean difíciles de despulpar.

Las medidas de control para esta enfermedad son:
Buen manejo de sombra.
Fertilización de suelo.
Usar caldos minerales.
Control de malezas.
Usar compuestos a base de cobre, como el oxicloruro de cobre.