El cambio de clima y la falta de lluvias, ponen en serio riesgo el cultivo y la calidad del café.

La calidad de un producto de exportación, depende mayormente de las condiciones en las que este sea cultivado. En el caso del café son numerosos los factores que intervienen para que sea de buena calidad.

Comúnmente asociamos el sabor y aroma del café a países como Brasil o Colombia. Esto podría cambiar drásticamente si el calentamiento global sigue su curso sin cambios, ya que estos países podrían ver tan afectado su clima que no serían lugares idóneos para su cultivo.

A medida que la temperatura sube, el café madura más rápidamente provocando una calidad de fruto inferior. Se estima que si a fines de este siglo las temperaturas subieran 3° C, algunas regiones que hoy son muy frías para el cultivo del café puedan entonces ser adecuadas. Pero no sabemos si la producción se de en terrenos en altitudes elevadas.

También podría verse afectado el rendimiento, ya que las temperaturas muy elevadas durante la floración o asentamiento de los frutos comprometen el rendimiento, especialmente, si hay poca precipitación. 

Más pestes y enfermedades.

Las temperaturas elevadas también favorecen el aumento de ciertas pestes y enfermedades y ayudan a que aparezcan en otras regiones donde no se manifestaron antes. Aumentarán pestes y enfermedades como el barrenador de la cereza del café; el minahoja; los nematodos, y la roya del café si la temperatura sube. La necesidad de mayor control complicaría la producción del café.

Si bien algunos países se verían muy afectados por el cambio climático y ya no podrían cultivar café de calidad o, simplemente, no podrían cultivarlo más, otros podrían hacerlo debido a estos mismos cambios. Sin embargo, nada nos asegura que se mantenga el sabor y las características actuales, ya que cualquier cambio en la cosecha afectará a los frutos.

Es por esto que llevar todos nuestros esfuerzos a una forma de agricultura más respetuosa y sencilla es tan importante. Solo volviendo a lo natural podremos corregir todo el daño que hemos hecho a la tierra y mantendremos la calidad de lo que tanto amamos.